Duermo abrazándote, eso me tranquiliza.
No te imaginas cuánto bien me hacen tus caricias.
En este viaje campo adentro, una estampida de luciérnagas nos atrapan.
Y ya me siento mejor, mucho mejor,
se hizo tarde, es hora de que vuelvas a casa.


Días de verano

No quedan días de verano para pedirte perdón,
para borrar del pasado el daño que te hice yo.
Sin besos de despedida, y sin palabras bonitas
porque te miro a los ojos y no me sale la voz

Si pienso en ti siento que esta vida no es justa,
si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya...

No quedan días de verano, el viento se los llevó,
un cielo de nubes negras cubría el último adiós
y fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol...
¿Por qué no vas a mi vera?

Si pienso en ti siento que esta vida no es justa,
si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya...

Y aunque fuera de oro y miel
te quedarías con el cuerpo de otra que te dé alegría
Hoy te vi tan ausente, que hubiera jurado que te faltaba el alma en los ojos. ¿Será que el brillo de tus pupilas se extinguió como nosotros? Así, sin razón, sin final. Como cuando cae la última gota de lluvia. Sin saber que distinta a las otras, esa última gota fue más que lluvia, más que agua, fue casi sol.