No es que te asuste la marea, tal vez ya no me quieres ver...

Los Ratones

Yo tenía un novio, y de un día para otro dejó de hablarme
un día se marchó, y penando me quedé por los rincones.
Un día los ratones aburridos de tanta pregunta escuchar,
se acercaron a mí, y una maldad enorme me han de confesar:
que él solía dormir con la boca abierta igual que los pajarones,
no pudieron resistir, y la lengua le comieron los ratones traidores.

Les digo traidores, porque a los gatos yo les he espantado, 
de la trampa los he rescatado, y me pagan comiendo la lengua de mi enamorado.
En su defensa, los ratones dijeron que lo habían visto 
con una linda muda, sacando la vuelta.
Y por esta razón la lengua le comieron al boquiabierto,
ahora comprendo yo porque nunca más me habló,
porque nunca más me habló.

¿Acaso para quererte, wayqi tai
se necesitan testigos, wayqi tai?
¿Qué más testigo mi pelo, wayqi tai,
qué más testigos tus ojos, wayqi tai?
Prueba de habernos querido, wayqi tai,
prueba de habernos amado, wayqi tai.

Se fue

Hay ojos que no encuentran lugares donde pararse a mirar.
En cambio hay otros ojos que te quitan el vestido, y se van.
Le miro y se hace el tonto, me abrocha bien el cuerpo, y se va.
El tiempo se hace corto, le miro y cierro los ojos para no ver

Que se va, se fue.
No queda nada.

Mi cuerpo lo hace todo, cuando quiere está contento y cuando no, me machaca otra vez.
Un río de agua fresca fue tu boca cuando la dejé entrar en mi paladar.
Ahora saco de mi bolsillo algunos restos de pitillo y me pongo a fumar.
Me planto mi sombrero y el viento me anima el cuerpo y se va,
mira si se va.

Y se va, se fue.
No queda nada.

Qué importa que ahora entres o que salgas, lo que me importa es el instante
en que tus ojos se chocaron contra mí.
Ni doscientos ojos serían capaces de provocar en mi tanta brutalidad
carnal.

Luego se va, se fue.
No queda nada,
sólo mis ganas y yo.


Summerface

Hay espacio de sobra, así que por favor siéntete libre de tomar asiento donde sea, cerca de mí,
¿cuánto tiempo has estado esperando para que te dejaran entrar?
Abre las ventanas, cierra la puerta. Si te sientes acalorada, recostémonos en el suelo,
¿cuánto tiempo he estado esperando esto? No lo sé.

Sé que hay una maldición en cada deseo, 
pero desearía que hubieses venido antes, desearía que nunca te fueras,
desearía ser una estrella, desearía que tú fueras el mar.
No tengo ningún plan, no tengo ninguna pista,
 te recogeré un día y te llevaré en un crucero,
No sé que hacer, no sé que decir,
pero, cariño, no te vayas.
Cariño, por favor, quédate.

Hoy nuestros miedos tienen un nombre, mañana por la noche todos sonarán igual,
dulces estupideces para amantes que duermen demasiado asustados.
Hoy estamos cansados, pero no lo suficiente como para dejar de perseguir luciérnagas,
trae puesta tu mejor cara de verano, y yo traeré la mía.

Sé que hay una maldición en cada deseo, 
pero desearía que hubieses venido antes, desearía que nunca te fueras,
desearía ser una estrella, desearía que tú fueras el mar.
No tengo ningún plan, no tengo ninguna pista,
 te recogeré un día y te llevaré en un crucero,
No sé que hacer, no sé que decir,
pero, cariño, no te vayas.
Cariño, por favor, quédate.


No es tanto la canción. Es lo que me hace sentir.

Burbujas

Quiero ser siempre el mismo que encontraste aquella vez 
Entre tus árboles 
Y que naveguemos hacia el principio y final 
De nuestro amor reservado 
De nuestro resplandor cotidiano 
Que se asemeja a las burbujas cuando nacen de los niños 
De los niños 

Quiero ser siempre el mismo que se quede a dormir 
Entre tus párpados 
Y desayunemos el día con la pulsión 
De nuestro humor invencible 
De nuestro resplandor cotidiano 
Que se asemeja a las burbujas cuando nacen de los niños 
De los niños



Javier Barría