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Escribir

Escribir es un modo de poner en orden los sentimientos, aunque ponerlos en orden no significa que no duelan. Escribir no apaga el dolor, sólo lo coloca a la vista, lo vuelve más nítido y comprensible. (Marwan)

Errores de cálculo en la mirada

El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy,
querer que las cosas vuelvan a ser igual
cuando tú ya no eres el mismo,
como si se pudieran reciclar los suspiros
o dar un mismo beso por segunda vez.
Los mudos no gritan, los sordos no ven la música,
con las cinco letras que se escribe tarde
no puedes escribir ahora,
el amor que fue, ese ya nunca vuelve.

Consideraciones con respecto al otoño


Quisiera empujar al otoño hasta tu barrio
sacarlo a rastras de este capítulo de mi diario
y lanzarlo a tu habitación
que entrara como un héroe de Hollywood
rompiendo la ventana, volando, de cabeza
y que rematara contra tus murallas
y se bebiera en una tarde tus anclajes.
El otoño por tu escalera
como un ladrón con la cara cubierta,
esperándote.
No sé, el otoño en tu habitación,
cubriéndolo todo,
manchándote las bragas de nostalgia
a ver si así, de una puta vez,
empiezas a echarme de menos.


Marwan.

La caducidad del paraíso


Llega la noche.
Descuelgo la desgana de mi vida
y marco en el teléfono la matrícula de tu coche.
Aceptas dos segundos antes de mi propuesta.
Preparo la casa y tacho de golpe
esos renglones que dicen que te perdí.
Abro la puerta como si fuera 6 de enero
y tus ojos al primer disparo pasan a limpio mi biografía,
ese lugar del que no debiste haber salido.

No quiero que acabe este abrazo,
no deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.

Me cuentas que has vivido entre paréntesis
y que la soledad es algo parecido a la vida en diferido.
Yo te cuento que estoy hecho a tu medida
como otros están ya hechos a una enfermedad incurable,
y te cuento que conocí a otras,
pero que querer acostarse con una mujer
no es lo mismo que querer despertarse con ella,
porque hay chicas que te alegran la piel
pero no el corazón.

Nos callamos, tú miras el vaso entre tus manos.
La ropa cae y arrastra consigo
una tonelada de tristeza.

Luego duermes y yo pienso
que tal vez sólo sea posible el amor
cuando no lo retienes como a un preso,
porque siempre querrá escapar.
Quizá deberíamos aceptar la posibilidad
de la caducidad del paraíso,
tolerar la intermitencia de la felicidad,
no meternos más en la boca la palabra porvenir
y agradecer que estés aquí ahora.


Marwan