"Y chao con todo no más. Quiero terminar con toda la mierda que hay aquí, con todas las cosas que no me gustan que se han juntado desde que sentía que era relativamente feliz hasta ahora. Sé que suena drástico y melodramático, pero así me siento. Siento que estoy haciendo un montón de hueás que no me gustan y la mayor parte del tiempo ni siquiera sé por qué las hago, siento que el mundo está lleno de gente hipócrita y oportunista, como concentrados a mi alrededor. Quiero salir corriendo, gritando que nada de aquí me gusta ni me hace feliz. Quiero dejar de darle en el gusto a todos estos pelmazos y que si hablan mal de mí que tengan razón, que hablen con ganas. Tengo ganas de merecerme todo lo que me está pasando, actuar mal y sentir que es el karma el que me está haciendo mierda como debería pasarle a los que me han hecho daño y siguen sus vidas muy tranquilos cagados de risa. ¿Por qué yo no puedo? ¿Por que no puedo mandar todo a la cresta no más y dejar de preocuparme tanto? ¿Cómo se hace eso y por qué a mí no me lo enseñaron? De vez en cuando se siente bacán y parece como si las hueás funcionaran bien, pero esos momentos cada vez duran menos y son menos frecuentes. Quiero irme lejos y empezar de nuevo, que nadie sepa de mí, hacerme otra reputación y que nadie sienta que puede pasar por arriba mío. Quiero terminar todo esto y empezar de nuevo, aunque sepa que me voy a volver a equivocar."
Tú te fuiste y yo me quedé. Ese era el trato desde el inicio, porque desde entonces sabíamos que tenía que terminar. Tú te llevabas las palabras, yo me quedaba con las lágrimas. No habrían visitas esporádicas ni encuentros casuales, las promesas te las devolví tal como me las diste y las deudas quedaron saldadas.
El problema fue que tú te llevaste todos los recuerdos y yo me quedé con todo lo que no puedo simplemente desechar. Ya quisiera haberme quedado las fotos, los regalos, las cartas que nunca existieron: en cambio, mi parte consiste en un montón de sentimientos que no puedo meter en la bolsa de la basura o eliminar con un click. Pero lo entiendo, correspondía. Ésos fueron siempre míos. Siempre son míos.
El problema fue que tú te llevaste todos los recuerdos y yo me quedé con todo lo que no puedo simplemente desechar. Ya quisiera haberme quedado las fotos, los regalos, las cartas que nunca existieron: en cambio, mi parte consiste en un montón de sentimientos que no puedo meter en la bolsa de la basura o eliminar con un click. Pero lo entiendo, correspondía. Ésos fueron siempre míos. Siempre son míos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




