( Te invito a comer uvas esta tarde,
a tomar café, si llueve
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche. )

Cómo ser una chica feliz

POR FRANNERD

Hoy, al despertar, hice la cama mientras tú calentabas el pan que luego compartiríamos. y te admiré sin que lo supieras, cuando ya preparabas el té.

Estabas un poco atrasada. mientras te vestías recogí la mesa, el mantel y las migas que después serían festín de pájaros. Caminando ya hacia la U recordé de pronto cuando te decía "ya andai con esas weas feministas" y pensé de inmediato "esta loca me convenció...".

Interrumpiéndome me dije "No, no es eso. Yo también me siento más liviano, hace tanto que no me permitía llorar, reír, sentir, soñar, y respetar, que pensaba que era normal en la vida de cualquier hombre...".

De pronto, extrañada por mi silencio y como percatándote de lo que pensaba, interrumpiste preguntando: "¿En qué piensas?"
"En que te amo más que nunca", respondí.

Millapol Valenzuela
Estudiante de Psicología
Universidad de Santiago de Chile

Momentos


"Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento."

Hay -pequeñísimos- momentos en que el universo parece tener sentido.

La caducidad del paraíso


Llega la noche.
Descuelgo la desgana de mi vida
y marco en el teléfono la matrícula de tu coche.
Aceptas dos segundos antes de mi propuesta.
Preparo la casa y tacho de golpe
esos renglones que dicen que te perdí.
Abro la puerta como si fuera 6 de enero
y tus ojos al primer disparo pasan a limpio mi biografía,
ese lugar del que no debiste haber salido.

No quiero que acabe este abrazo,
no deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.

Me cuentas que has vivido entre paréntesis
y que la soledad es algo parecido a la vida en diferido.
Yo te cuento que estoy hecho a tu medida
como otros están ya hechos a una enfermedad incurable,
y te cuento que conocí a otras,
pero que querer acostarse con una mujer
no es lo mismo que querer despertarse con ella,
porque hay chicas que te alegran la piel
pero no el corazón.

Nos callamos, tú miras el vaso entre tus manos.
La ropa cae y arrastra consigo
una tonelada de tristeza.

Luego duermes y yo pienso
que tal vez sólo sea posible el amor
cuando no lo retienes como a un preso,
porque siempre querrá escapar.
Quizá deberíamos aceptar la posibilidad
de la caducidad del paraíso,
tolerar la intermitencia de la felicidad,
no meternos más en la boca la palabra porvenir
y agradecer que estés aquí ahora.


Marwan
Estoy buscando melodía, para tener como llamarte.